Los siete estados que dependen del río Colorado han presentado una lista de proyectos por 50.000 millones de dólares para hacer frente a la escasez crónica de agua. Las autoridades federales están evaluando plantas desalinizadoras, la siembra de nubes y otras medidas para aumentar el suministro mientras se estancan las negociaciones sobre los recortes.
El río Colorado enfrenta una grave presión debido a la sobreexplotación y la sequía. Sus dos embalses principales, el lago Powell y el lago Mead, están cerca del colapso tras años de desequilibrio entre la oferta y la demanda.
Los estados no han logrado ponerse de acuerdo sobre los recortes al consumo desde que comenzaron las conversaciones en 2022. Los estados de la cuenca alta, incluidos Colorado y Utah, discrepan con los estados de la cuenca baja sobre la responsabilidad de las reducciones. La administración Trump debe establecer ahora las restricciones antes de la fecha límite de septiembre.
En lugar de forzar recortes, los funcionarios están considerando nuevos gastos federales. Las propuestas incluyen una planta desalinizadora en México, sistemas de refrigeración sin agua para centros de datos en Nevada y la expansión de la siembra de nubes en Utah. También se está estudiando un proyecto de exportación de agua subterránea desde el desierto de Mojave.
Los funcionarios del Departamento del Interior aún no han revisado la lista completa. Senadores de ambos partidos han manifestado su apoyo a inversiones bien pensadas para estabilizar los suministros.