Nelson Mandela Bay se enfrenta a una grave crisis de agua marcada por niveles críticamente bajos en los embalses y constantes cortes que afectan a decenas de suburbios.
Las presas de la zona metropolitana permanecen llenas tras las inundaciones de mayo, pero las plantas de tratamiento tienen dificultades debido a la alta turbidez del agua bruta, las interrupciones en el suministro eléctrico, la escasez de productos químicos y un consumo diario excesivo de 380 millones de litros frente a un objetivo de 280 millones.
Varios embalses clave están casi vacíos, incluyendo Rosedale al cero por ciento, Emerald Hill y Gelvandale al 2 por ciento, Heatherbank al 3 por ciento y Lovemore Heights al 4 por ciento. El municipio tiene más de 7.500 fugas sin reparar, y sus líneas de reporte de averías fueron cortadas debido a facturas impagadas.
Buyelwa Mafaya, jefa de política de infraestructuras e ingeniería, indicó que los productos químicos solicitados el lunes llegarían el jueves y que el comité de adjudicación de licitaciones debe reunirse para contratar fontaneros. Los residentes y concejales expresaron su frustración por la mala comunicación y el impacto en las comunidades vulnerables.