La Alianza Atlántica ha anunciado el despliegue de la Operación Arctic Sentinel para reforzar su presencia en la región, en respuesta a la creciente actividad rusa y china, mientras intenta abordar los intereses de Donald Trump en Groenlandia. Esta iniciativa llega cuando la confianza dentro de la OTAN está rota. Mientras tanto, Estados Unidos adopta una postura contradictoria en la reunión de ministros de Defensa en Bruselas.
La OTAN lanzó la Operación Arctic Sentinel el miércoles, una misión destinada a convertir el Ártico en una línea de frente contra la creciente actividad militar rusa y el creciente interés chino. «Para la OTAN, el Ártico ya no es una periferia lejana, es una línea de frente», explicó un alto oficial militar de la Alianza. Esta iniciativa forma parte de un esfuerzo por satisfacer el apetito de Donald Trump por Groenlandia, ya que la amenaza de anexión del presidente de EE.UU. ha generado inquietud dentro de la organización. Un oficial estadounidense bajo la bandera de la OTAN eludió avergonzado: «Habría que preguntarle a Estados Unidos».Esta operación hace eco de los recientes despliegues en el flanco este de Europa y en el Báltico, en respuesta a las incursiones rusas y las actividades híbridas de Moscú. Sin embargo, la confianza está rota, lo que marca una crisis existencial para la OTAN.Mientras tanto, en la reunión de ministros de Defensa en Bruselas, Estados Unidos adoptó un discurso contradictorio. El secretario de Guerra de EE.UU., Pete Hegseth, no asistió a la reunión, siendo representado por Elbridge Colby, subsecretario de Política y teórico del desenganche estadounidense de Europa. La nueva estrategia de EE.UU., publicada el mes pasado, busca fortalecer la OTAN obligando a los países miembros a asumir más de la defensa convencional del continente, permitiendo a Estados Unidos enfocarse en el Pacífico. Oficialmente, esto fortalece a la Alianza, pero implica una retirada parcial de tropas estadounidenses de Europa.