Una investigación de The New York Times ha descubierto que el gobierno israelí realizó una campaña bien organizada para utilizar el Festival de la Canción de Eurovisión como herramienta para mejorar su imagen internacional. El informe detalla un gasto de al menos un millón de dólares en esfuerzos promocionales desde 2018, incluidos 800.000 dólares destinados únicamente a la promoción del voto en 2024.
La investigación señala que parte de los fondos provinieron de la oficina de hasbara del primer ministro Benjamín Netanyahu. Indica que los concursantes de Israel recibieron votos populares de países donde la nación no es popular, aunque no se encontró evidencia de bots o métodos encubiertos que afectaran los resultados. El director de Eurovisión, Martin Green, ha declarado que los esfuerzos fueron excesivos pero que no influyeron en los resultados de 2024 o 2025.