La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) de EE. UU. actualizó sus pronósticos, estimando una probabilidad del 90% de que El Niño comience en septiembre de 2026 y se extienda hasta el último trimestre del año. La entidad elevó la proyección para el periodo mayo-julio del 25% registrado en marzo al 61%. Los expertos advierten sobre impactos en regiones como el Caribe, los Andes y la Orinoquía, incluyendo riesgos de incendios forestales derivados del déficit hídrico y estrés térmico.
La NOAA atribuye esta alta probabilidad al aumento de las anomalías en la temperatura subsuperficial del océano y a las recientes anomalías de los vientos del oeste sobre el Pacífico occidental. La agencia señaló que la ocurrencia y la intensidad dependerán de la evolución de estas anomalías durante el verano del hemisferio norte y del incremento en las temperaturas de la superficie del mar en el Pacífico tropical. Las probabilidades condicionales de intensidad (dada la ocurrencia de El Niño) son: débil (20%, +0,5°C a 1°C), moderada (30%, 1°C a 1,5°C), fuerte (25-30%) y muy fuerte (cerca del 15%, 2°C o más). La meteoróloga del SAT, Leidy Rodríguez, explicó que El Niño consiste en un calentamiento adicional en el Pacífico ecuatorial con un acoplamiento océano-atmósfera. En Colombia, la Corporación Autónoma Regional (CAR) insta a las empresas y comunidades a prepararse. Los generadores de energía, a través del presidente de Andeg, Alejandro Castañeda, destacan la dependencia hidroeléctrica, la cual cae al 62% durante las sequías, elevando la generación térmica (incluyendo carbón y gas) al 55%. En abril de 2024, los embalses alcanzaron el 27% y la generación térmica cubrió el 55% (18% carbón, 37% gas), lo que casi provoca apagones. Actualmente, con el fin de La Niña, la hidroeléctrica satisface el 80-85% de la demanda en medio de la subida de los precios del gas importado debido a los conflictos en Oriente Medio. En Bogotá, el Acueducto reporta estar preparado: triplicó la capacidad de la planta Tibitoc (de 4,5 a 10,5 m³/s), modernizó Wiesner (de 14 a 21 m³/s), y los embalses de Chingaza cuentan con 120 millones de m³ (73 millones más que en abril de 2024), con un consumo estable.