El fiscal general de Brasil, Paulo Gonet, declaró que Jair Bolsonaro debería permanecer bajo arresto domiciliario, pero sin la posesión de la pistola incautada a su escolta.
Gonet envió su declaración al juez del Tribunal Supremo Alexandre de Moraes el miércoles 1 de julio. Concluyó que la incautación no constituye una violación disciplinaria por parte del expresidente y respaldó mantener el régimen actual. El informe de la Policía Federal acusó al escolta Estácio Leite da Silva Filho de posesión ilegal de armas. No se encontró evidencia ni intención de delito por parte de Bolsonaro, conclusión a la que también llegó la Policía Civil del Distrito Federal. El arresto domiciliario de Bolsonaro, otorgado en marzo por razones de salud, finalizó el 25 de junio. Se espera que Moraes decida sobre cualquier extensión tras escuchar a la defensa del expresidente.