Un físico de la Universidad de Saskatchewan argumenta que el espacio-tiempo no existe como una entidad física, sino que sirve como un modelo para describir eventos. Tratar los eventos como objetos existentes lleva a confusiones filosóficas y malentendidos como las paradojas de los viajes en el tiempo. Esta visión busca aportar claridad a la física y la filosofía al distinguir entre acontecimientos y cosas existentes.
Daryl Janzen, un físico de la Universidad de Saskatchewan, cuestiona la percepción común del espacio-tiempo en un artículo reciente. Él sostiene que el espacio-tiempo no es una entidad real y física, sino un marco centrado en el ser humano, similar al concepto obsoleto de la esfera celeste, utilizado para describir y organizar observaciones sin representar la naturaleza subyacente de la realidad.
Janzen explica que los eventos no son ubicaciones u objetos que existen; simplemente ocurren. Esta distinción es crucial, ya que las representaciones ficticias de los viajes en el tiempo y las teorías filosóficas a menudo tratan los eventos pasados y futuros como lugares visitables. Critica visiones como el eternalismo, donde todos los eventos a lo largo del tiempo existen; la teoría del bloque en crecimiento, donde el pasado y el presente existen mientras el futuro emerge; y el presentismo, donde solo existe el presente. La relatividad general, señala, describe un continuo cuatridimensional de eventos, pero no implica que este continuo exista como una cosa tangible.
En física, el espacio-tiempo se define como el conjunto continuo de eventos a lo largo del espacio y el tiempo, formando un mapa cuatridimensional que registra dónde y cuándo ocurre todo. Un evento es una ocurrencia instantánea en un lugar y tiempo específicos, mientras que un instante es una colección tridimensional de eventos simultáneos. Las líneas mundiales trazan las trayectorias de los objetos, como la posición de un automóvil a lo largo del tiempo, pero estas son registros de acontecimientos, no entidades existentes.
Los objetos, como personas, edificios y planetas, existen y persisten a través del tiempo, ocupando lugares y soportando cambios. Sin embargo, los eventos carecen de evidencia empírica de existir como objetos; verificar un evento pasado requeriría una máquina del tiempo, que no existe. Al reconocer que los eventos ocurren dentro de un mundo existente, argumenta Janzen, las paradojas de los viajes en el tiempo se disuelven, y los debates sobre la realidad del tiempo —como si su paso es una ilusión— ganan claridad. La relatividad sigue siendo una poderosa descripción matemática de las relaciones entre eventos sin necesidad de postular el espacio-tiempo como existente.
Esta perspectiva recupera la claridad conceptual en física y filosofía sin alterar ninguna predicción, enfatizando que el espacio-tiempo es un catálogo indispensable de acontecimientos en lugar de una tela en la que están tejidos.