La influencer Michaela Forni se ha convertido en una líder de la industria babytech con la aplicación Baby Journey. La herramienta es utilizada por miles de mujeres embarazadas y ha sido rentable desde su lanzamiento. Mientras tanto, las parteras advierten que las aplicaciones sobre el embarazo pueden aumentar la incertidumbre en lugar de brindar tranquilidad.
Michaela Forni, de 36 años, asumió el cargo de CEO de Baby Journey el año pasado. La aplicación se lanzó en 2020 junto a su prometido Damon Foroozesh y su hermano Timothy Forni. Es gratuita y se financia mediante publicidad y asociaciones. El último informe anual muestra unos ingresos de más de 25 millones de coronas con 20 empleados en Östermalm, Estocolmo.
Forni describe la aplicación como una "partera digital que también es tu mejor amiga". El contenido está verificado por personal médico colegiado y complementa la atención sanitaria. "No ganamos ni una corona con nuestro contenido sanitario", afirma, rechazando las críticas sobre la preocupación innecesaria. "No acaba con la incertidumbre".
La partera Karin Mikaelsson Nordin, gerente de unidad de clínicas en Estocolmo, incluyendo Farsta, señala una creciente incertidumbre entre las mujeres embarazadas. "Experimentamos una mayor incertidumbre entre las mujeres embarazadas", comenta. Según ella, las aplicaciones convierten el embarazo en un "estado de enfermedad" y carecen de un efecto calmante.
La doctoranda Beatrice Tylstedt de la Universidad de Uppsala ha entrevistado a usuarias de la aplicación. Muchas se sienten tranquilas, pero la información puede generar preocupaciones infundadas si el embarazo se desvía de las normas. "Si no es así, puede crear una preocupación que a menudo es infundada", asegura.