En Cuba, los apagones eléctricos han sido una realidad constante desde la década de 1970, endurecidos por crisis económicas y normalizados por la población con estoicismo. Un reciente corte nacional ha interrumpido la vida cotidiana, recordando periodos pasados de sufrimiento. El testimonio de Nike en Havana Times detalla cómo estos eventos han marcado generaciones.
Los apagones en Cuba datan de la década de 1970, cuando se convirtieron en una norma que la gente soportaba con increíble estoicismo. Nike recuerda cómo en su casa terminaban de servir la comida antes del corte, y luego se sentaban en el porche frontal mientras su madre cantaba una canción de Elena Burke: “La era está pariendo un corazón, no puede más, se muere de dolor”. Los cortes diarios, especialmente nocturnos, arruinaron electrodomésticos como la televisión y el refrigerador de su familia, obligándolos a pedir a los vecinos que guardaran los productos racionados de la bodega.
En los años 70, visitar amigos implicaba quedarse atrapado en la oscuridad total, esperando autobuses hasta por dos o tres horas sin ver nada. La situación mejoró ligeramente en los 80, con menos cortes y algo de alivio en las necesidades básicas. Sin embargo, el colapso del bloque socialista a fines de los 80 trajo el 'Período Especial' —o 'período infernal', como lo llama Nike—, con apagones de 12 a 24 horas. Una vecina gritaba “abajo con el presidente” (incluyendo su nombre completo) al inicio de cada corte, sin que nadie la arrestara, aunque muchos la consideraban loca. En los 90, la gente dormía en las calles o azoteas durante el verano para escapar del calor sofocante.
Hacia fines de los 90 y principios de los 2000, la mejora en el turismo y la apertura de paladares redujeron los apagones. Pero en el siglo XXI, Cuba ha vuelto a enfrentar colapsos del sistema eléctrico. Recientemente, durante una cena, un corte nacional dejó sin luz, internet ni radio, generando una profunda decepción. Un amigo de Nike tiene un pequeño generador enviado por su hermano en el exterior, aliviando la 'oscuridad tumba'. A pesar de todo, como dice la gente en la calle, los cubanos 'aguantan y esperan'.