El ruso Serguéi Lavrov y el chino Wang Yi se reunieron el martes en Pekín para debatir sobre la guerra en Irán, Ucrania y Taiwán. Un comunicado chino advirtió sobre la creciente agitación mundial en una crítica velada a Washington y Donald Trump.
Los principales enviados de Rusia y China se reunieron el martes en Pekín para debatir sobre la guerra en Irán, Ucrania y Taiwán, mientras Pekín intensificaba su diplomacia con Irán en medio de las crecientes tensiones con Washington. El ministro de Asuntos Exteriores chino, Wang Yi, mantuvo conversaciones con su homólogo ruso, Serguéi Lavrov. La agencia estatal de noticias Xinhua citó a Wang diciendo: “La actual situación internacional atraviesa una grave turbulencia, el daño de la hegemonía unilateral se ha intensificado, el sistema de gobernanza global está experimentando profundos ajustes y la causa de la paz y el desarrollo humanos se enfrenta a graves desafíos”. El comunicado se interpretó como un golpe a Washington y al presidente estadounidense Donald Trump, aunque no se mencionó a ninguno de los dos. Lavrov añadió que el mundo “se enfrenta a graves desafíos y algunos países intentan formar ‘pequeños círculos’ para contener a Rusia y China”, según los informes. Wang pidió “moralidad internacional” y una “multipolaridad mundial”. La agencia estatal rusa RIA Novosti informó de que Lavrov advirtió sobre “juegos muy, muy peligrosos” que están ocurriendo en puntos conflictivos del este de Asia, incluidos Taiwán, el mar de China Meridional y la península de Corea.