Tres meses después de asumir como primera ministra mujer de Japón, Sanae Takaichi está conectando con votantes más jóvenes mediante una estrategia de relaciones públicas que la distingue de sus predecesores. Este enfoque parece resonar entre la juventud japonesa, recuperando potencialmente los votos perdidos ante partidos de oposición en las elecciones de la Cámara Alta del año pasado. La pregunta clave es cuánto de este apoyo perdurará en las elecciones de la Cámara Baja del domingo.
Tres meses después de convertirse en la primera ministra mujer de Japón, Sanae Takaichi ha estado involucrándose con votantes más jóvenes de formas que sus predecesores no hicieron. Ha sido vista tocando la batería con 'Golden' de la película 'K-Pop Demon Hunters' junto al presidente de Corea del Sur y haciéndose selfies con la primera ministra italiana Giorgia Meloni. Por las noches, opta por perfeccionar sus conocimientos de políticas en casa en lugar de hacer networking con la élite empresarial tradicional de Japón a puerta cerrada. Los artículos asociados a ella, desde bolsos hasta bolígrafos rosas, han capturado inesperadamente el estado de ánimo cultural actual, lo que ha provocado un aumento en los pedidos. Esta estrategia de relaciones públicas, que la posiciona como distinta de líderes pasados, parece estar calando entre la juventud japonesa. Podría ayudar a recuperar los votos que se desviaron a partidos de oposición con mayor presencia en redes sociales durante las elecciones de la Cámara Alta del año pasado. A medida que se acercan las muy observadas elecciones de la Cámara Baja del domingo, el grado en que el apoyo de Takaichi entre los votantes jóvenes se mantendrá es una pregunta crítica para su Partido Liberal Democrático (LDP).