Los investigadores han identificado una asociación clave de nutrientes que alimenta las masivas floraciones de sargazo en el Atlántico: fósforo proveniente del afloramiento ecuatorial y nitrógeno fijado por cianobacterias en las algas. Este proceso impulsado por el clima se ha intensificado en la última década, alineándose con los aumentos de sargazo desde 2011. El descubrimiento, detallado en Nature Geoscience, podría mejorar las predicciones de estos eventos ecológicamente disruptivos.
Las masivas floraciones de sargazo han asolado el Caribe y el Atlántico desde 2011, formando el Gran Cinturón de Sargazo del Atlántico que se origina en el Mar de los Sargazos al este de Florida. A principios de junio de este año, se estimó que 38 millones de toneladas de esta alga parda se desplazaban hacia las costas de las islas del Caribe, el Golfo de México y el norte de Sudamérica, liberando olores desagradables al descomponerse y estresando los ecosistemas costeros. Aunque proporcionan hábitat para la vida marina en el mar, estas esteras desalientan a los visitantes de las playas y representan desafíos económicos.
Un equipo liderado por el Max Planck Institute for Chemistry ha identificado los impulsores de este rápido crecimiento. Fuertes vientos del este causan afloramiento cerca del ecuador, trayendo agua profunda rica en fósforo a la superficie y hacia el norte hasta el Caribe. Este fósforo impulsa a las cianobacterias que viven en el sargazo, las cuales fijan el gas nitrógeno atmosférico en una forma utilizable mediante fijación de nitrógeno. Esta simbiosis le da al sargazo una ventaja competitiva sobre otras algas.
Para rastrear este proceso, los investigadores analizaron núcleos de coral de todo el Caribe, que registran cambios ambientales en sus capas de crecimiento durante 120 años. Al medir las relaciones isotópicas de nitrógeno (15N a 14N), detectaron un aumento en la fijación desde 2011. La calibración con muestras de agua de mar moderna confirmó la fiabilidad de los corales como archivos.
El autor principal, Jonathan Jung, estudiante de doctorado en el Max Planck Institute, señaló: "En el primer conjunto de mediciones notamos dos aumentos significativos en la fijación de nitrógeno en 2015 y 2018, dos años de floraciones récord de sargazo. Así que comparamos nuestra reconstrucción de coral con datos anuales de biomasa de sargazo, ¡y los dos registros se alinearon perfectamente! Sin embargo, en ese momento no estaba en absoluto claro si había un vínculo causal."
El estudio descarta teorías previas como el polvo sahariano o el escurrimiento de ríos del Amazonas y Orinoco, ya que no se correlacionan con los patrones de floración. En cambio, temperaturas superficiales del mar más frías en el Atlántico Norte tropical y condiciones más cálidas en el sur impulsan cambios en los vientos que mejoran el afloramiento.
El autor senior, Alfredo Martínez-García, enfatizó el vínculo climático: "En última instancia, el futuro del sargazo en el Atlántico tropical dependerá de cómo el calentamiento global afecte los procesos que impulsan el suministro de exceso de fósforo al Atlántico ecuatorial." El equipo planea un análisis adicional de corales para refinar las predicciones, ayudando a la protección de arrecifes de coral y la gestión costera.