La presidenta Claudia Sheinbaum anunció la formación de un comité técnico para analizar el regreso del fracking moderno en México, con el fin de reducir la dependencia de gas natural importado de Estados Unidos. Diferenció esta técnica de la tradicional por usar tecnologías que reciclan agua y evitan químicos potentes, impulsando la soberanía energética. El proceso tomará 10 a 15 años e implicará grandes inversiones.
La presidenta Claudia Sheinbaum aclaró en la mañanera del 9 de abril que acepta el fracking moderno, no el tradicional, debido a avances tecnológicos que minimizan impactos ambientales. "Hay nuevas técnicas, nuevas tecnologías que nos abren la posibilidad de que el agua sea reciclada, de que no se usen estos químicos tan potentes", dijo. Se formará un comité de especialistas en geología, medio ambiente y manejo de agua para recomendar zonas y métodos en dos meses.
México importa alrededor del 70-75% de su gas natural de Estados Unidos, cubriendo gran parte del consumo para generación eléctrica e industria. Sheinbaum enfatizó que Pemex liderará sin concesiones privadas, aunque posibles contratos mixtos. Expertos como Ramsés Pech estiman 10-15 años para reducir la dependencia, con inversiones anuales de 35-45 mil millones de dólares y 100-140 equipos de perforación.
La producción de Pemex es de 2,300 millones de pies cúbicos diarios (MMpcd), con proyecciones a 4,000 MMpcd al fin del sexenio y más de 8,000 MMpcd hacia 2035 si se incluyen yacimientos no convencionales. Víctor Rodríguez Padilla, director de Pemex, reconoció desafíos ambientales pero avances tecnológicos. Paul Alejandro Sánchez advirtió que Pemex carece de recursos y experiencia, y que la ejecución es el reto principal.
Esto marca un giro respecto al expresidente Andrés Manuel López Obrador, quien se opuso al fracking e intentó prohibirlo sin éxito. Sheinbaum mantiene el enfoque en soberanía, mientras la demanda de gas crecerá 30% por nuevos proyectos industriales.