La presidenta Claudia Sheinbaum presentó una propuesta de ‘fracking amigable’ para extraer gas natural de manera responsable y fortalecer la soberanía energética de México. Explicó que nuevas tecnologías usan componentes biodegradables y permiten reciclar agua. Organizaciones ambientalistas criticaron la idea, afirmando que no existe un fracking sustentable.
En su conferencia mañanera, la presidenta Claudia Sheinbaum defendió el uso de tecnologías modernas de fracturación hidráulica, diferenciándolas del fracking tradicional por su menor impacto ambiental. “El principal problema ambiental del fracking es que utiliza mucha agua y se contamina con químicos difíciles de limpiar. Ahora hay nuevas tecnologías que utilizan componentes biodegradables”, explicó.
Estos componentes permiten romper las piedras para extraer gas, con posibilidad de reciclar el agua, incluso usando agua salada o de minas de carbón. Sheinbaum enfatizó la necesidad de consultar expertos: “Eso es lo que queremos que nos digan los expertos, los impactos que tendría, en dónde sí se podría hacer y en dónde no. Hay nuevas tecnologías y hay que estar abiertos”.
Más de 80 organizaciones, incluyendo la Alianza mexicana contra el fracking, rechazaron la propuesta en un comunicado. Argumentaron que explorar un fracking “sustentable” contradice el compromiso del gobierno de no permitir esta técnica, respaldado por más de 2 mil 300 estudios científicos acumulados en 15 años.
Especialistas señalaron que opciones como agua residual tratada o de mar han sido probadas en Estados Unidos, pero no se han generalizado por costos elevados de 5 a 10 millones de dólares por instalación. Indicaron que las reservas de gas en México son insuficientes para la demanda creciente, cuestionando su viabilidad para la soberanía energética.
El gobierno planea formar un comité científico para evaluar la técnica y reducir la dependencia del gas importado de Estados Unidos en la próxima década.