México avanza en la adopción de la economía circular, un modelo que busca eliminar el desperdicio en la producción y consumo. Iniciativas gubernamentales, empresariales e industriales destacan por promover la sostenibilidad y el reciclaje. Expertos y legisladores enfatizan la necesidad de mayor colaboración para resultados a largo plazo.
La economía circular en México gana impulso ante desafíos ambientales y económicos. Este enfoque transforma la producción y consumo para conservar recursos, como se detalla en el Plan Nacional de Desarrollo, que incorpora principios circulares.
Empresas líderes adoptan cadenas de suministro sostenibles, utilizando materiales reciclados y rediseñando productos para mayor reciclabilidad. Universidades y ONGs ofrecen programas de capacitación para fomentar la responsabilidad en el consumo. Inversiones en tecnologías de reciclaje avanzado, como separación automatizada y biotecnologías para plásticos, mejoran la eficiencia.
Plataformas digitales conectan consumidores con empresas de reciclaje, elevando las tasas en zonas urbanas. México forja alianzas internacionales para compartir conocimientos y prácticas. Indicadores de sostenibilidad miden impactos ambientales y sociales.
La Confederación de Cámaras Industriales (CONCAMIN) creó hace un año la Comisión de Economía Circular, alineada con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU. Esta comisión promueve reciclaje, reutilización y reducción de desechos en cadenas de suministro.
En la 108ª asamblea general de CONCAMIN, Alicia Bárcena, secretaria de SEMARNAT, elogió el trabajo de la comisión y sugirió: “Se debería proponer a la economía circular como un nuevo sector industrial”. Destacó la aprobación unánime de la Ley General de Economía Circular por la Cámara de Diputados y el Senado.
Durante la instalación de la Comisión Especial de Economía Circular y Desarrollo Empresarial, el senador Néstor Camarillo Medina afirmó: “México inicia una nueva etapa, donde el desarrollo económico y la sostenibilidad se complementan”. Mencionó su participación en el Foro Económico Mundial de Davos 2026 para aprender prácticas globales.
Ejemplos incluyen Texinova, que recupera fibras para reutilización; Biofase, que produce bioplásticos de residuos de aguacate; Ecolana, una plataforma de reciclaje; y Biobreak en Mexicali, que transforma conchas marinas en aditivos biodegradables.
Estos esfuerzos requieren más colaboración entre gobierno, sector privado, sociedad civil y academia para transitar hacia un modelo sostenible.