La revisión del T-MEC enfrenta obstáculos significativos para México, con Estados Unidos priorizando la seguridad nacional sobre la eficiencia comercial. Analistas destacan la vulnerabilidad mexicana ante negociaciones bilaterales y cambios en la percepción estratégica. El bajo crecimiento económico de 0.7% en 2025 agrava la posición de México.
La política comercial de Estados Unidos ha evolucionado hacia una visión de seguridad nacional, dejando atrás la lógica de eficiencia que definió el TLCAN y el T-MEC. Jacques Rogozinski argumenta que Washington puede comerciar sin tratados formales, manteniendo aranceles cero en sectores estratégicos mediante decisiones administrativas, mientras México depende de la certidumbre jurídica que ofrece el acuerdo para atraer inversión.
En este contexto, surge un escenario donde Estados Unidos y Canadá podrían formar un mercado común excluyendo a México, debido a la percepción de este último como un riesgo por problemas de seguridad, deterioro institucional y escasez de energía. Rogozinski señala que cerca de tres de cada diez vehículos vendidos en México son chinos, lo que indica una reconfiguración estratégica que alarma a Washington.
Por su parte, Jorge Molina Larrondo describe la renegociación como ardua y prolongada, posiblemente más de un año, con temas clave como minerales críticos (litio y plata), inteligencia artificial, políticas hacia China y barreras no arancelarias del gobierno anterior de López Obrador. Propuestas republicanas en el Congreso, como incluir el Tratado de Aguas de 1944 o prohibir contratos con médicos cubanos por trabajo forzoso, complican el panorama.
El comunicado del USTR tras la reunión entre el secretario Ebrard y el embajador Greer indica consultas formales sobre cambios estructurales bilaterales, vulnerables para México sin Canadá en la mesa. Además, el apoyo de Sheinbaum a Cuba choca con una orden ejecutiva estadounidense que lo ve como amenaza, potencialmente atrayendo aranceles. Con un crecimiento de solo 0.7% en 2025, México enfrenta mayor incertidumbre si la revisión se extiende hasta 2027.
Ambos analistas coinciden en que el lobby empresarial en Washington definirá flujos comerciales, no las mesas trilaterales tradicionales, dejando a México en desventaja estratégica.