La semana pasada, líderes de México, Canadá y Estados Unidos expresaron visiones contrastantes sobre la renegociación del TMEC. La presidenta Claudia Sheinbaum se mostró optimista al describirlo como una revisión y ajuste al tratado, mientras que el primer ministro canadiense Mark Carney lo calificó de largo y difícil, y el representante comercial estadounidense Jamieson Greer indicó que todas las opciones están sobre la mesa.
Las declaraciones recientes destacan las divergencias en las posturas sobre la renegociación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (TMEC), programada para 2026. Sheinbaum enfatizó su confianza en un proceso de ajuste que fortalezca el acuerdo existente. En contraste, Carney advirtió que las negociaciones serán prolongadas debido a aranceles existentes bajo la sección 232 de la ley comercial estadounidense y la introducción de nuevos temas por parte del USTR, complicando la agenda. Greer, en reuniones a puerta cerrada con comités del Congreso el 16 y 17 de diciembre, presentó un reporte confidencial de la consulta pública que incluyó audiencias del 3 al 5 de diciembre con representantes de 175 organizaciones de los tres países. Legisladores demócratas, como Ron Wyden, Richard Neal, Elizabeth Warren, Tina Smith y Ben Ray Luján, exigieron el reporte escrito para el 30 de diciembre, criticando su envío solo a la Casa Blanca.
Greer reconoció el apoyo del sector privado a la continuidad del TMEC, pero abogó por cambios en derechos laborales, humanos y ambientales, así como mecanismos similares a la ley CFIUS para evaluar inversiones extranjeras, especialmente chinas en México y Canadá. Para Canadá, mencionó barreras en acceso a productos lácteos, servicios bancarios y minerales críticos. Con México, resaltó más de 50 barreras no arancelarias entregadas por el secretario Marco Rubio, incluyendo la reforma energética, cambios en el ambiente de negocios y el caso de Calica, donde el gobierno mexicano tomó instalaciones en Puerto Venado, declarándolas área protegida, con implicaciones de seguridad. No descartó opciones como acuerdos bilaterales y enfatizó mecanismos para asegurar el cumplimiento. Carney anunció una reunión entre el ministro Dominic LeBlanc y Greer a mediados de enero para iniciar discusiones formales.