El Distrito de Alcantarillado Metropolitano de Milwaukee está estudiando formas de integrar residuos orgánicos industriales en su tratamiento de aguas residuales para la producción de energía. Este esfuerzo se alinea con la filosofía de cuna a cuna, que trata las aguas residuales como un recurso en lugar de desecho. La iniciativa busca reducir costos y mejorar la sostenibilidad mediante la colaboración con industrias locales.
En una era de límites de recursos y presiones ambientales, la gestión de aguas residuales está evolucionando más allá del desecho hacia la regeneración. El modelo de cuna a cuna reimagina las aguas residuales como fuente de energía, nutrientes y agua reutilizable, instando a los líderes de servicios públicos e industria a adoptar una postura visionaria. El enfoque de Milwaukee ejemplifica este cambio. El Distrito de Alcantarillado Metropolitano de la ciudad produce Milorganite, un fertilizante derivado del fósforo y nitrógeno recuperados en aguas residuales. La digestión anaeróbica en las plantas de tratamiento genera biogás, una energía renovable basada en metano que alimenta las operaciones o suministra a las redes. La purificación avanzada permite el reúso del agua en agricultura, manufactura o suministros potables. Para ampliar estos beneficios, el distrito está realizando un estudio de mercado sobre industrias regionales que generan residuos orgánicos, como cervecerías. El análisis evaluará el potencial de codigestión para energía adicional, reducciones de costos para los contribuyentes y opciones de disposición segura utilizando instalaciones existentes. Este trabajo fundamental apoya metas más amplias de autosuficiencia energética y disposición económica para empresas. A nivel global, innovaciones similares prosperan. En los Países Bajos, AquaMinerals une a 11 servicios de agua potable y nueve autoridades de aguas residuales para reutilizar subproductos de tratamiento en artículos para agricultura, cerámica y cosméticos. El éxito exige liderazgo audaz, incluyendo pensamiento sistémico y alianzas intersectoriales. Los servicios públicos deben verse como anclas comunitarias perdurables, superando la inercia y regulaciones. Las industrias, impulsadas por ahorros de costos, pueden colaborar para compartir riesgos y fortalecer la resiliencia local. Al transformar las plantas de tratamiento en centros de recursos, esta mentalidad fomenta economías circulares y adaptación climática.