Investigadores proponen usar dos microbios terrestres resistentes para crear estructuras similares al hormigón a partir del regolito marciano, lo que podría ayudar a los asentamientos humanos en el Planeta Rojo. Este enfoque aprovecha la biomineralización para producir materiales de construcción y oxígeno in situ. El método se inspira en procesos naturales y busca apoyar hábitats sostenibles mediante la utilización de recursos in situ.
Las ambiciones humanas de establecer una presencia en Marte enfrentan desafíos formidables, incluida la delgada atmósfera de dióxido de carbono del planeta, la baja presión —menos del uno por ciento de la terrestre— y temperaturas extremas que oscilan entre -90 °C y 26 °C, junto con la constante radiación cósmica. La construcción tradicional enviando materiales desde la Tierra resulta impráctica debido a los costos y la logística. En su lugar, los científicos abogan por la utilización de recursos in situ (ISRU), aprovechando el regolito local para construir refugios que también sirvan como abrigos de soporte vital.
Tomando inspiración de los antiguos microorganismos terrestres que oxigenaron la atmósfera y formaron estructuras duraderas como los arrecifes de coral, un nuevo estudio explora la biomineralización en Marte. Este proceso implica que bacterias, hongos y microalgas produzcan minerales a través del metabolismo. Centrándose en supervivientes de entornos hostiles, la investigación destaca la biocementación, donde los microbios generan carbonato de calcio a temperaturas ambiente para solidificar el suelo.
Central en este esfuerzo es el emparejamiento simbiótico de Sporosarcina pasteurii y Chroococcidiopsis. La primera produce carbonato de calcio mediante ureólisis y secreta polímeros que unen el regolito. La segunda, una cianobacteria resistente a condiciones marcianas simuladas, libera oxígeno para fomentar un microambiente viable y protege a su socio de la radiación ultravioleta mediante sustancias poliméricas extracelulares. Juntas, convierten el polvo marciano suelto en un material sólido similar al hormigón.
La visión se extiende a la impresión 3D de hábitats en Marte usando esta cocultivo microbiano mezclado con regolito, integrando astrobiología, geoquímica, ciencia de materiales, ingeniería y robótica. Más allá de la construcción, Chroococcidiopsis podría aumentar las reservas de oxígeno para los astronautas, mientras que el subproducto amoníaco de Sporosarcina pasteurii podría permitir la agricultura en circuito cerrado o contribuir a la terraformación.
El rover Perseverance de la NASA ha recopilado muestras del Cráter Jezero, sugiriendo un pasado microbiano en Marte, pero las pruebas siguen siendo de laboratorio con simulantes de regolito. Los desafíos incluyen replicar la gravedad marciana para la robótica y resistir los estrés planetarios. Con misiones tripuladas programadas para la próxima década y hábitats previstos para la década de 2040, la investigación acelerada es esencial. El estudio, publicado en Frontiers in Microbiology, subraya el progreso incremental hacia hacer habitable Marte.