Realistic photo of a lab showcasing brain organoids, wound-healing glove, edible carrot coating, and microplastics in retinas, highlighting eerie advances in health and sustainability.
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Avances de laboratorio con nombres escalofriantes muestran promesa para la salud y la sostenibilidad

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Una serie de estudios recientes en revistas de la American Chemical Society describe organoides cerebrales de dos años con actividad medible, un guante electrohilador portátil para parches de heridas en el sitio, un recubrimiento comestible del “lobo manzano” brasileño que mantuvo zanahorias baby frescas hasta por 15 días a temperatura ambiente, y microplásticos detectados en retinas humanas post mortem.

Los científicos están traduciendo ideas no convencionales en herramientas prácticas, según un nuevo trabajo destacado por la American Chemical Society y los artículos subyacentes de las revistas. La investigación abarca modelos cerebrales, cuidado de heridas, preservación de alimentos y salud ambiental.

  • Mini-cerebros cultivados durante dos años muestran actividad eléctrica: En ACS Sensors, los investigadores registraron señales electrofisiológicas de organoides corticales derivados de células madre pluripotentes inducidas humanas. Los organoides —de aproximadamente 24 meses— permitieron estudios in vitro de redes neuronales y podrían ayudar a reducir la dependencia de pruebas en animales en ciertos experimentos.

  • Guante portátil hilvana fibras para parches de heridas: Un estudio en ACS Applied Materials & Interfaces detalla un guante electrohilador alimentado por batería, sin agujas, con un hilador en forma de anillo que produce microfibras cargadas de fármacos. En pruebas de laboratorio y ex vivo en modelos de piel porcina, el dispositivo fabricó parches capaces de liberación rápida, sugiriendo potencial para el tratamiento de heridas en el punto de atención en hospitales, entornos deportivos y operaciones militares de campo.

  • Almidón de lobo manzano preserva productos: Un trabajo reportado en ACS Food Science & Technology extrajo almidón de Solanum lycocarpum —conocido como el “lobo manzano”, una fruta comúnmente consumida por lobos de crin— y lo usó como recubrimiento comestible. Cuando se aplicó a zanahorias baby, el recubrimiento mantuvo el color y la calidad hasta por 15 días a temperatura ambiente en el estudio, indicando una opción natural para extender la vida útil.

  • Microplásticos encontrados en retinas humanas: Investigadores que escriben en Environmental Science & Technology Letters analizaron 12 retinas humanas post mortem y detectaron partículas de microplásticos de tipos y concentraciones variables en cada muestra. Los autores dicen que los hallazgos proporcionan una base para trabajos futuros sobre cómo los plásticos podrían afectar la visión y la salud ocular.

En conjunto, estos estudios combinan temas escalofriantes con aplicaciones prácticas, subrayando cómo materiales novedosos y herramientas de medición pueden avanzar en la medicina, los sistemas alimentarios y la investigación ambiental.

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