Científicos han analizado condritos carbonáceos raros para descubrir la composición de asteroides ricos en carbono, identificando posibles recursos para futuras exploraciones espaciales. El estudio, liderado por investigadores del Instituto de Ciencias del Espacio, sugiere que ciertos tipos de asteroides podrían proporcionar agua y materiales, aunque la minería a gran escala sigue siendo un desafío. Publicado en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, los hallazgos destacan objetivos prometedores para misiones a la Luna y Marte.
Un equipo del Instituto de Ciencias del Espacio (ICE-CSIC), afiliado al Instituto de Estudios Espaciales de Cataluña (IEEC), ha investigado la composición de asteroides tipo C estudiando condritos carbonáceos, meteoritos raros que representan solo el 5% de las caídas en la Tierra. Estas rocas frágiles, a menudo recuperadas de desiertos como el Sáhara o la Antártida, ofrecen información sobre la composición química y la historia evolutiva de pequeños asteroides no diferenciados, restos de la formación del sistema solar hace 4.560 millones de años.
Liderado por el astrofísico Josep M. Trigo-Rodríguez, los investigadores caracterizaron muestras y utilizaron espectrometría de masas en la Universidad de Castilla-La Mancha, bajo la dirección del profesor Jacinto Alonso-Azcárate, para examinar los seis tipos más comunes de estos condritos. «El interés científico de cada uno de estos meteoritos es que muestrean pequeños asteroides no diferenciados y proporcionan información valiosa sobre la composición química y la historia evolutiva de los cuerpos de los que provienen», explicó Trigo-Rodríguez.
El análisis revela que los asteroides varían ampliamente en composición debido a colisiones y proximidad al Sol, con algunos ricos en minerales portadores de agua pero pobres en metales. Aunque extraer elementos preciosos de la mayoría de los asteroides parece inviable debido a su baja abundancia, el estudio señala a asteroides pristinos con firmas de olivino y espinela como mejores candidatos para la minería. El investigador predoctoral Pau Grèbol Tomás señaló: «la mayoría de los asteroides tienen abundancias relativamente pequeñas de elementos preciosos, y por tanto el objetivo de nuestro estudio ha sido entender en qué medida su extracción sería viable».
El coautor Jordi Ibáñez-Insa, de Geosciences Barcelona, enfatizó los desafíos: «Aunque la mayoría de los pequeños asteroides tienen superficies cubiertas de material fragmentado llamado regolito —y eso facilitaría el retorno de pequeñas cantidades de muestras—, desarrollar sistemas de recolección a gran escala para obtener beneficios claros es algo muy diferente». El equipo aboga por misiones de retorno de muestras para confirmar vínculos entre meteoritos y asteroides, junto con avances tecnológicos para la extracción en baja gravedad.
Trigo-Rodríguez, que custodia la colección de meteoritos antárticos de la NASA en ICE-CSIC, ve potencial en asteroides ricos en agua para combustible y soporte vital, reduciendo lanzamientos desde la Tierra para viajes de gran profundidad espacial. Añadió que tales esfuerzos podrían ayudar a la defensa planetaria mitigando asteroides peligrosos. La investigación, detallada en un artículo de 2026 en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society (DOI: 10.1093/mnras/staf1902), subraya la necesidad del uso de recursos in situ en la exploración espacial.