Un nuevo estudio sugiere que la fase fundida temprana de la Tierra preservó agua profunda en su manto a través de la bridgmanita, impidiendo su pérdida al espacio. Liderado por investigadores de la Academia China de Ciencias, los hallazgos explican cómo este reservorio oculto contribuyó a la evolución del planeta hacia un mundo rico en agua. Publicado en Science, la investigación desafía las visiones previas sobre la sequedad del manto.
Los años formativos de la Tierra, hace unos 4.600 millones de años, estuvieron marcados por intensos impactos cósmicos que convirtieron el planeta en un infierno fundido. Un océano global de magma dominaba la superficie, con temperaturas demasiado extremas para que existiera agua líquida, lo que plantea preguntas sobre cómo surgieron los océanos actuales, que cubren el 70% de la superficie.
Un equipo liderado por el Prof. Zhixue Du del Instituto de Geoquímica de Guangzhou en la Academia China de Ciencias ha propuesto una solución. Su investigación, detallada en el número del 11 de diciembre de 2025 de Science, demuestra que la bridgmanita —el mineral predominante en el manto inferior— puede almacenar una cantidad sustancial de agua en condiciones de alto calor. Experimentos anteriores, limitados a temperaturas más bajas, subestimaron esta capacidad, pero el nuevo trabajo utilizó herramientas avanzadas para simular profundidades superiores a 660 kilómetros, alcanzando temperaturas de hasta 4.100 °C.
Empleando una celda de yunque de diamante con calentamiento láser, junto con técnicas como difracción electrónica tridimensional criogénica, NanoSIMS y tomografía de sonda atómica, los científicos confirmaron la integración estructural del agua en la bridgmanita. El coeficiente de partición de agua del mineral aumenta bruscamente con la temperatura, lo que implica que durante el enfriamiento del océano de magma, la bridgmanita atrapó mucho más agua de lo pensado —potencialmente de 0,08 a 1 veces el volumen de los océanos modernos—.
Esta bóveda subterránea influyó profundamente en la geología de la Tierra. El agua almacenada redujo la viscosidad de las rocas del manto, facilitando la convección y la tectónica de placas. A lo largo de eones, procesos volcánicos la liberaron, contribuyendo a la creación de la atmósfera y los océanos superficiales. Como señalan el coautor Wenhua Lu y colegas en su artículo 'Agua sustancial retenida tempranamente en el manto profundo de la Tierra', este mecanismo fue crucial para transformar un protoplaneta ígneo en uno habitable.
El descubrimiento redefine el manto inferior no como árido, sino como un vital depósito de agua, con implicaciones para entender la habitabilidad planetaria en otros lugares.