Investigadores de la Universidad de Texas en Austin han identificado 16 grandes cuencas de drenaje en el Marte antiguo, destacando ubicaciones clave para evidencias de vida pasada. Estas cuencas, que cubren solo el 5 % del terreno antiguo del planeta, representaron el 42 % de la erosión fluvial. Los hallazgos sugieren que estas áreas ofrecieron las condiciones más prometedoras para la habitabilidad cuando fluía agua líquida.
Mucho antes de que Marte se convirtiera en el mundo frío y seco que observamos hoy, su superficie presentaba lluvia, ríos y posiblemente vastos océanos. Los científicos creen que estos entornos acuosos podrían haber albergado vida, al igual que las principales cuencas fluviales de la Tierra sostienen ecosistemas diversos en la actualidad.
En un estudio publicado en los Proceedings of the National Academy of Sciences, un equipo liderado por el investigador postdoctoral Abdallah S. Zaki analizó datos existentes sobre redes de valles marcianos, lagos y características fluviales. Al conectar estos elementos, mapearon 19 agrupaciones principales, de las que 16 formaban cuencas interconectadas que abarcaban al menos 100.000 kilómetros cuadrados, comparable al tamaño mínimo de las grandes cuencas de drenaje en la Tierra.
"Hicimos lo más simple posible. Solo los mapeamos y los unimos", dijo Zaki.
El coautor Timothy A. Goudge, profesor asistente en la UT Jackson School of Geosciences, destacó la novedad del trabajo: "Sabíamos desde hace tiempo que había ríos en Marte, pero realmente no sabíamos en qué medida estaban organizados en grandes sistemas de drenaje a escala global".
A diferencia de la Tierra, que cuenta con 91 cuencas de este tipo —incluida la cuenca del Amazonas con 6,2 millones de kilómetros cuadrados—, Marte carece de tectónica activa, lo que resulta en sistemas menos numerosos y más pequeños. Sin embargo, estas cuencas marcianas jugaron un papel desproporcionado, erosionando el 42 % de los sedimentos fluviales antiguos del planeta a pesar de ocupar solo el 5 % del terreno.
Zaki enfatizó su potencial para la astrobiología: "Cuanto mayor es la distancia, mayor es la interacción del agua con las rocas, por lo que hay más posibilidades de reacciones químicas que podrían traducirse en signos de vida".
Goudge añadió que la investigación orienta misiones futuras: "Es algo realmente importante a considerar para misiones futuras y dónde buscar vida".
El estudio, coescrito por David Mohrig, subraya cómo los sedimentos de estas cuencas podrían preservar biosignaturas, convirtiéndolas en objetivos clave para la exploración. Aunque existen parches de drenaje más pequeños por todo Marte, los más grandes destacan por su escala e impacto geológico.