Astrónomos informaron de posibles signos de vida en el exoplaneta K2-18b en abril, pero análisis posteriores han sembrado dudas sobre los hallazgos. La emoción inicial surgió de una posible detección de sulfuro de dimetilo, una molécula vinculada a la vida en la Tierra. Sin embargo, observaciones adicionales confirman solo metano y dióxido de carbono en la atmósfera del planeta.
En abril, Nikku Madhusudhan de la Universidad de Cambridge y su equipo compartieron observaciones del Telescopio Espacial James Webb (JWST) que sugerían la presencia de sulfuro de dimetilo (DMS) en la atmósfera de K2-18b. Este exoplaneta, situado a 124 años luz y orbitando en la zona habitable de su estrella, tiene una masa unas ocho veces mayor que la de la Tierra. En nuestro planeta, el DMS es producido exclusivamente por organismos vivos, como el fitoplancton marino, lo que generó un gran interés en las comunidades científicas y mediáticas.
La detección era tentativa, y los expertos pidieron inmediatamente más datos debido a la debilidad de la señal. En los meses siguientes, observaciones y análisis adicionales con el JWST han llevado a la mayoría de los astrónomos a concluir que no hay DMS ni biomolécula similar presente, o al menos no detectable. Luis Welbanks de la Universidad Estatal de Arizona enfatizó: «Lo único que sabemos con certeza es que hay metano y dióxido de carbono en la atmósfera de este planeta». Describió la afirmación original como prematura, señalando que los nuevos datos refutan la presencia de esos gases.
Una anomalía persistente en los datos, descrita como un 'pico' por Jake Taylor de la Universidad de Oxford, sigue sin explicación. «Hay este pico ahí. Es físico. Lo vemos. Solo no sabemos cuál es la explicación ahora mismo», dijo Taylor. Se han programado más observaciones con el JWST para el próximo año, coincidiendo con los tránsitos del planeta frente a su estrella, que ocurren cuatro veces al año desde la perspectiva terrestre.
A pesar de la decepción, el episodio ha beneficiado al campo. Taylor lo destacó como un valioso proceso de aprendizaje, que ha impulsado a la comunidad de exoplanetas a refinar métodos estadísticos y definiciones. Welbanks añadió que realinea las expectativas, advirtiendo contra la manipulación de datos para respaldar afirmaciones e invocando el dicho sobre 'mentiras, malditas mentiras y estadísticas'.