El rover Perseverance de la NASA ha detectado por primera vez descargas eléctricas en remolinos de polvo marcianos, revelando electricidad crepitante en la atmósfera del planeta. Estas chispas, capturadas por el micrófono del rover, provienen de granos de polvo en colisión y podrían explicar la rápida pérdida de metano en Marte. El descubrimiento resalta riesgos para futuras misiones y nuevas perspectivas sobre la química y el clima del planeta.
Las tormentas de polvo en Marte, que frecuentemente generan remolinos de polvo giratorios, han sido conocidas por levantar partículas finas al aire durante mucho tiempo. Sin embargo, un análisis reciente del audio del rover Perseverance de la NASA muestra que estos torbellinos también producen diminutas chispas eléctricas. El micrófono del instrumento SuperCam, el primero desplegado en Marte, registró señales inusuales durante dos eventos de polvo. Científicos de instituciones de investigación francesas, incluido el Institut de recherche en astrophysique et planétologie, identificaron estas como señales electromagnéticas y acústicas de descargas eléctricas.
El proceso es similar a la electricidad estática en la Tierra, pero ocurre con mayor facilidad en Marte debido a su delgada atmósfera de dióxido de carbono, que requiere menos carga para encender chispas. Los granos de polvo chocan y se frotan, acumulando cargas eléctricas que se liberan en arcos cortos de solo unos centímetros. Estas ráfagas crean ondas de choque audibles, similares a las leves descargas estáticas sentidas en condiciones secas.
Este hallazgo, publicado en Nature en 2025, tiene implicaciones significativas para la ciencia marciana. Las descargas permiten la formación de compuestos oxidantes que pueden degradar moléculas orgánicas y alterar la química atmosférica. Los investigadores sugieren que estas reacciones podrían explicar la desconcertante desaparición rápida del metano, detectado esporádicamente pero que desaparece más rápido de lo que predicen los modelos.
Más allá de la química, la electricidad podría influir en el transporte de polvo, afectando los patrones climáticos y la dinámica climática en Marte, que aún no se comprenden completamente. Para la exploración espacial, las chispas representan amenazas potenciales: podrían interrumpir la electrónica en sondas robóticas o poner en peligro a astronautas en futuras misiones humanas.
El micrófono de SuperCam comenzó a operar en 2021, poco después del aterrizaje de Perseverance, y desde entonces ha acumulado más de 30 horas de grabaciones, incluyendo sonidos de viento y ruidos de helicópteros. Este avance en audio demuestra cómo los datos acústicos pueden revelar procesos atmosféricos invisibles en mundos distantes.