Astrónomos han observado un agujero negro supermasivo en la galaxia VV 340a que lanza un chorro oscilante que expulsa gas formador de estrellas a una tasa de unos 19 masas solares por año. Este proceso, captado con múltiples telescopios incluidos el James Webb Space Telescope, demuestra cómo los agujeros negros pueden regular la evolución de las galaxias limitando la formación de nuevas estrellas. La precesión del chorro, similar a un trompo giratorio, potencia su interacción con el gas circundante.
En la galaxia activa cercana VV 340a, un agujero negro supermasivo impulsa un chorro inquieto que perturba el potencial formador de estrellas de la galaxia. Dirigido por Justin Kader, los investigadores utilizaron observaciones del James Webb Space Telescope, el telescopio Keck-II, el Karl G. Jansky Very Large Array y el Atacama Large Millimeter/submillimeter Array para mapear el camino del chorro en longitudes de onda infrarroja, óptica, radio y submilimétrica. El chorro, originado en el agujero negro que se alimenta activamente de materia circundante, ioniza y calienta el gas a medida que se propaga hacia afuera. Los datos indican que expulsa gas a una tasa de 19,4 ± 7,9 masas solares anualmente, equivalente a la masa de 19 soles perdidos cada año. Este flujo es lo suficientemente sustancial como para agotar las reservas de gas frío esenciales para el nacimiento de nuevas estrellas. El modelado por computadora reveló el movimiento inusual del chorro: precesa en un patrón cónico, trazando una estructura helicoidal a escalas de kilopársec. Esta es la primera observación de un chorro de radio precesante en una galaxia en disco, lo que permite que el chorro interactúe con más gas y amplifique el efecto de expulsión. El gas afectado, clasificado como gas de línea coronal debido a su alta ionización y temperaturas extremas, se extiende más lejos del agujero negro de lo habitual. Las vistas infrarrojas de Webb perforaron el velo de polvo de la galaxia para descubrir este material energizado, que se vuelve demasiado caliente y disperso para la formación estelar. Tales chorros destacan el papel de los agujeros negros en la evolución de las galaxias. Aunque inactivo en la Vía Láctea hoy en día, la actividad pasada pudo haberla moldeado de manera similar. El equipo busca identificar sistemas comparables para evaluar la prevalencia de estos flujos en la supresión del crecimiento estelar en todo el universo. Los hallazgos aparecen en Science (2026).