Nuevas simulaciones por ordenador indican que una débil señal de radio de las edades oscuras del universo primitivo podría contener rastros detectables de materia oscura. Investigadores de universidades japonesas predicen variaciones en esta señal de 21 centímetros que podrían revelar propiedades de la sustancia invisible. Telescopios de radio lunares podrían captar pronto estos ecos para sondear misterios cósmicos.
El universo se originó hace 13.800 millones de años en el Big Bang, una expansión explosiva que preparó el escenario para la evolución cósmica. Alrededor de 400.000 años después, cuando el cosmos se enfrió y se formaron átomos, entró en las Edades Oscuras: un período de 100 millones de años de oscuridad antes de que las primeras estrellas iluminaran el vacío. Durante esta época silenciosa, se cree que los átomos de hidrógeno emitieron ondas de radio sutiles a una longitud de onda de 21 centímetros. Estas señales débiles, preservadas a lo largo de miles de millones de años, ofrecen una ventana al infancy del universo. Un equipo de la Universidad de Tsukuba y la Universidad de Tokio ha utilizado simulaciones avanzadas en superordenadores para modelar cómo estas emisiones podrían interactuar con la materia oscura, que constituye aproximadamente el 80 por ciento de la materia del universo pero sigue sin detectarse directamente. Los modelos pronostican una temperatura de brillo media para la señal de alrededor de 1 milikelvin en todo el cielo. La influencia de la materia oscura podría introducir fluctuaciones de magnitud comparable, proporcionando pistas sobre la masa y la velocidad de las partículas. Observando la señal en una banda de frecuencias amplia alrededor de 45 MHz, los astrónomos esperan descifrar estos patrones. La detección desde la Tierra resulta complicada debido al ruido atmosférico y tecnológico. Por ello, la atención se centra en la Luna, donde misiones como el Proyecto Tsukuyomi de Japón planean desplegar telescopios de radio en un entorno libre de interferencias. Un éxito aquí podría iluminar el papel de la materia oscura en la formación del universo. Los hallazgos aparecen en Nature Astronomy, destacando el potencial de la señal de 21 centímetros como herramienta para la cosmología.