La borrasca Francis ha destruido gran parte del paseo marítimo de 4,3 kilómetros en Matalascañas, Almonte (Huelva), arrasando tres chiringuitos y poniendo en riesgo edificios cercanos. Alrededor de quince vecinos han sido desalojados por el peligro de colapsos, mientras las autoridades alertan de más daños inminentes. El evento resalta la erosión costera agravada por el cambio climático y la falta de arena en la zona próxima al parque de Doñana.
La borrasca Francis ha causado estragos en la costa de Huelva, pulverizando el paseo marítimo de Matalascañas, una macrourbanización en Almonte que acoge a unas 150.000 personas en verano. El oleaje ha dañado la estructura de 4,3 kilómetros en múltiples puntos y ha arrasado tres chiringuitos permanentes, según reportes del Ayuntamiento local.
Quince vecinos fueron desalojados el domingo debido al riesgo de que las olas socaven los cimientos de sus viviendas, incluyendo el edificio Alcotán, de tres plantas. Raquel Cazcón, residente afectada, expresó su temor: “Temo que mi edificio colapse y los cimientos no aguanten, porque el agua sigue arriba del todo y sigue dando. Año tras año las mareas horadan y se llevan más y más arena”. El Consistorio solicitó la intervención de la Unidad Militar de Emergencia, citando informes que confirman el compromiso de la estabilidad del inmueble.
El alcalde Francisco Bella (independiente) advirtió que otra marea alta podría agravar la situación en los próximos días, con la borrasca aún activa. Atribuyó la erosión a la falta de arena, que ha afectado la zona durante la última década, exacerbada por espigones construidos décadas atrás en Huelva y Mazagón, que frenaron el aporte natural de 300.000 metros cúbicos anuales de los ríos. Además, el temporal ha derribado la tapia de la depuradora, arriesgando vertidos ambientales.
En 2018, el Ministerio para la Transición Ecológica (Miteco) identificó la necesidad de 700.000 metros cúbicos de arena para reforzar la playa, una obra que comenzó hace solo una semana tras siete años de retraso. Bella urgió acciones de emergencia y criticó la lentitud: “Llevamos ocho años de retraso, la costa se ha quedado desvalijada”. La solución a largo plazo es retranquear el paseo, con un coste estimado de 600 millones de euros, implicando expropiaciones y derribos de unos 200 edificios en primera línea.
Hugo Morán, secretario de Estado de Medio Ambiente, anunció medidas paliativas: aportar arena y recrecer espigones por seis millones de euros hasta junio. Subrayó la necesidad de obras estructurales ante el cambio climático: “Tenemos que cambiar nuestra forma de entendernos con el mar, que se eleva de nivel y cada vez ocupa más superficie”. Agregó que el desafío incluye un “cambio cultural” para adaptarse a un planeta alterado.
En la cercana playa de El Portil, el temporal también erosionó grandes extensiones de arena.