Los países de la UE celebraron una cumbre en Bruselas sobre el presupuesto a largo plazo para el periodo 2028-2034 sin llegar a una solución. El primer ministro Ulf Kristersson reiteró que Suecia no es un cajero automático y rechazó la propuesta de aumentar el gasto.
Suecia trabajó junto con los Países Bajos, Austria, Alemania, Finlandia y Dinamarca para mantener bajo el gasto común. Kristersson declaró directamente ante Chipre que la propuesta de compromiso presentada representa un aumento desmedido del tamaño del presupuesto.
En la reunión del 19 de junio no se logró ningún avance. Kristersson señaló posteriormente que la discusión había sido poco más que un enfrentamiento estéril.
Las negociaciones continuarán ahora a nivel de funcionarios y ministros de la UE. Irlanda, como país que ostenta la presidencia, presentará una nueva propuesta de compromiso en octubre.
Kristersson subrayó que el contenido del presupuesto y el dinero de los contribuyentes suecos son más importantes que la fecha exacta en la que se alcance un acuerdo. Afirmó que Suecia tiene paciencia y que quien tiene prisa ahora es quien pierde.