El presidente Donald Trump anunció el mes pasado que su administración retrasaría los plazos para que las tiendas de comestibles y las empresas de aire acondicionado reduzcan el uso de hidrofluorocarbonos, al tiempo que exime a las empresas de transporte de reparar las fugas en los equipos de refrigeración. Se proyecta que estos cambios ahorrarán a empresas y familias más de 2.400 millones de dólares.
El anuncio tuvo lugar durante una conferencia de prensa en la Casa Blanca, donde Trump estuvo acompañado por el administrador de la EPA, Lee Zeldin, y ejecutivos de importantes cadenas de supermercados. El presidente afirmó que las reformas generarían precios más bajos en los comestibles y un aire acondicionado más económico sin causar daños ambientales. Economistas y ex funcionarios de la EPA han cuestionado estas proyecciones. El economista de la Universidad de Cornell, Chris Barrett, señaló que los refrigerantes representan solo una fracción mínima de los costos de los supermercados y que cualquier ahorro probablemente ascendería, como mucho, a uno o dos dólares por semana para los compradores promedio. Los cambios revierten las medidas de aplicación tomadas bajo la Ley de Innovación y Fabricación Estadounidense de 2020, que Trump firmó durante su primer mandato para eliminar gradualmente los HFC. Una evaluación interna de la EPA indicó que estos retrocesos podrían aumentar las emisiones en 68 millones de toneladas métricas de CO2 equivalente para 2050. Grupos de la industria y ex funcionarios señalan que las empresas ya han invertido miles de millones en refrigerantes alternativos. No existen requisitos para que los supermercados trasladen ninguna reducción de costos a los consumidores.