Estados Unidos e Irán acordaron una pausa de dos semanas en las hostilidades con el objetivo de abrir espacio para las negociaciones, pero Israel continuó —y amplió— sus ataques aéreos contra Hezbolá en el Líbano, lo que pone de manifiesto la incertidumbre sobre si la tregua pretendía cubrir conflictos más allá de las hostilidades entre Estados Unidos e Irán.
Estados Unidos e Irán acordaron un alto el fuego de dos semanas anunciado a última hora del martes, un acuerdo que, según el primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif, entraría en vigor de inmediato y se aplicaría «en todas partes», incluido el Líbano, según informó NPR.
Sin embargo, la oficina del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, señaló que la pausa con Irán no se extiende a la guerra de Israel contra Hezbolá en el Líbano, una postura que se ha hecho eco en la cobertura de NPR y en los informes de otros medios de comunicación.
Israel llevó a cabo lo que NPR describió como su mayor ataque en el Líbano desde el inicio de las hostilidades, golpeando objetivos en Beirut y sus alrededores, así como en todo el sur del Líbano, el miércoles. Las autoridades libanesas informaron de un gran número de víctimas y desplazamientos generalizados, aunque los totales precisos variaron según los primeros recuentos.
El anuncio del alto el fuego alivió brevemente los temores del mercado relacionados con la interrupción del transporte marítimo mundial y el suministro de energía. Pero la durabilidad del acuerdo fue puesta a prueba inmediatamente por los continuos ataques en toda la región y la renovada presión en torno al estrecho de Ormuz, una vía navegable estratégica que Irán ha utilizado como medida de presión durante el conflicto.
En Irak, funcionarios estadounidenses informaron que la periodista independiente estadounidense Shelly Kittleson fue liberada el martes tras haber sido secuestrada en Bagdad la semana anterior. The Associated Press informó que fue capturada el 31 de marzo y que el secretario de Estado, Marco Rubio, anunció su liberación, mientras que The Washington Post había informado que funcionarios estadounidenses e iraquíes creían que Kataib Hezbolá era responsable del secuestro, aunque el grupo no lo había reivindicado públicamente.
Se espera que los esfuerzos diplomáticos continúen en los próximos días, con Pakistán invitando públicamente a delegaciones estadounidenses e iraníes a conversar en Islamabad con el objetivo de convertir la pausa temporal en un acuerdo político más amplio.