El 24 de diciembre de 2025, la administración Trump vetó la entrada en EE UU a cinco europeos, incluido el excomisario de la UE Thierry Breton, citando sus roles en la Ley de Servicios Digitales de la UE (DSA) como amenazas a la libertad de expresión estadounidense en plataformas de redes sociales. Esta es la primera entrega de una serie sobre las prohibiciones y reacciones. (Cobertura actualizada disponible.)
El Gobierno de EE UU impuso prohibiciones de viaje a cinco figuras europeas centrales en la regulación digital y el seguimiento de discursos de odio bajo la Ley de Servicios Digitales de la UE (DSA). Al frente de la lista está Thierry Breton, excomisario europeo de Mercados Internos, apodado el 'cerebro' detrás de la DSA por la subsecretaria de Estado de EE UU Sarah Rogers. Breton había advertido a Elon Musk sobre el incumplimiento de X con las normas sobre contenido ilegal y desinformación.
Otros prohibidos: Imran Ahmed (Center for Countering Digital Hate, Reino Unido), que impulsó la expulsión de plataformas de antivacunas estadounidenses como el próximo secretario de Salud y Servicios Humanos Robert F. Kennedy Jr.; Clare Melford (Global Disinformation Index, Reino Unido), que evalúa riesgos de contenido en línea; y Anna-Lena von Hodenberg y Josephine Ballon (HateAid, Alemania), 'denunciantes de confianza' de la DSA que informan sobre discursos de odio.
El secretario de Estado de EE UU Marco Rubio declaró: 'Durante demasiado tiempo, ideólogos en Europa han dirigido esfuerzos organizados para coaccionar a plataformas estadounidenses a castigar opiniones americanas que se oponen. La Administración Trump no tolerará más estos graves actos de censura extraterritorial.'
Las prohibiciones alinean los intereses tecnológicos de EE UU contra las presiones de la UE, según informes. Los europeos reaccionaron con fuerza: Global Disinformation Index lo calificó de 'ataque autoritario a la libertad de expresión'; von Hodenberg y Ballon de HateAid lo tildaron de 'nueva escalada que cuestiona la soberanía europea'.
Esto marca el agravamiento de las divisiones entre EE UU y la UE en la moderación de contenidos. Desarrollos posteriores, incluidas reacciones detalladas de líderes como Macron y organizaciones, se cubren en artículos posteriores de la serie.