El CEO de la compañía de rastreadores de fitness Whoop ha condenado públicamente al Abierto de Australia por obligar a los tenistas a quitarse sus dispositivos wearables. Describiendo la decisión como «ridícula», el ejecutivo argumentó que «los datos no son esteroides». Esta controversia pone de manifiesto las tensiones entre las regulaciones deportivas y la tecnología wearable.
El Abierto de Australia, uno de los torneos mayores del tenis, ha generado una reacción en contra de Whoop tras exigir a los jugadores que se quitaran los rastreadores de fitness de la compañía durante los partidos. El CEO de Whoop, en una crítica contundente, afirmó que «los datos no son esteroides», enfatizando que los dispositivos proporcionan información sobre el rendimiento sin mejorar las capacidades físicas como lo hacen las sustancias prohibidas. Este decisión ha dejado prácticamente «fuera de combate» a las pulseras Whoop en el evento, limitando su uso entre los mejores atletas que dependen de los wearables para monitorear métricas de salud y recuperación. La medida se alinea con las reglas generales del torneo destinadas a mantener la equidad, aunque ha recibido críticas por frenar la innovación en tecnología deportiva. La controversia se desarrolló durante el transcurso del torneo, con el anuncio realizado poco antes o durante el evento. Aunque los detalles específicos sobre la aplicación de la política o los jugadores afectados son limitados, las declaraciones del CEO subrayan los debates en curso sobre el rol de la tecnología en los deportes profesionales.