A una mujer con una discapacidad mental se le negó la compañía de su perro de asistencia durante su ingreso en una unidad psiquiátrica de Eksjö. La paciente ha presentado una queja ante el Defensor del Pueblo contra la Discriminación.
La mujer afirma que sus niveles de estrés y ansiedad aumentaron al no permitírsele estar con el perro. A pesar de presentar un alto riesgo de suicidio, decidió regresar a su casa para estar con el animal, lo que provocó que tuviera que volver a urgencias psiquiátricas esa misma noche.
Según la denuncia, el hospital ha declarado que no se permite la presencia de perros de asistencia durante el internamiento, aunque sí son bienvenidos durante las visitas y las consultas. La denunciante sostiene que los perros guía y de asistencia están exentos de la prohibición de animales.
La región deberá responder al Defensor del Pueblo contra la Discriminación antes del 4 de agosto.