El Banco Mundial reclasificó a Filipinas como país de ingreso mediano-alto a partir del 1 de julio de 2026, basándose en un ingreso nacional bruto per cápita de 4850 dólares.
La reclasificación se produjo tras casi cuatro décadas en la categoría de ingreso mediano-bajo. Refleja un crecimiento sostenido del ingreso nacional nominal que superó al crecimiento poblacional, según la metodología Atlas del Banco Mundial.
La medida coincide con acontecimientos políticos, incluido el inicio de un proceso de destitución contra la vicepresidenta Sara Duterte y acusaciones de saqueo contra el senador Rodante Marcoleta. Los indicadores de confianza empresarial disminuyeron en medio de la incertidumbre.
Los analistas señalan que este hito estadístico no elimina la pobreza ni la desigualdad. Las encuestas mostraron que el 52 por ciento de las familias se consideraban pobres en marzo de 2026, mientras que la Autoridad de Estadística de Filipinas registró una incidencia de pobreza del 22,4 por ciento en 2023.
La reclasificación traslada el enfoque de desarrollo del país hacia la productividad, la innovación y la calidad institucional, en lugar de centrarse únicamente en las estadísticas de ingresos.