Un nuevo análisis muestra que un shock petrolero podría llevar a más de 396.000 hogares de bajos ingresos en Filipinas por debajo del umbral de pobreza debido al aumento en los costos de los alimentos y el transporte.
El Departamento de Investigación de Presupuesto y Política del Congreso publicó proyecciones bajo diferentes escenarios de shock. En el peor de los casos, 396.067 hogares caerían en la pobreza. Los shocks más leves afectarían a 293.152 hogares bajo el segundo escenario y a 185.654 bajo el primero.
El grupo de expertos pidió a la administración de Marcos ampliar la asistencia en efectivo más allá de las familias oficialmente pobres. Declaró que limitar el alivio a los pobres actuales deja desprotegidos a los hogares recientemente afectados y que extender la cobertura es más efectivo y fiscalmente eficiente.
El suministro de combustible sigue siendo adecuado. Al 8 de mayo, los inventarios nacionales se situaban en 50,70 días, dentro del objetivo del Departamento de Energía. La secretaria de Energía, Sharon Garin, instó a continuar con la conservación. Los precios del diésel retrocedieron en la fecha del informe y ahora se espera que caigan al menos 9,57 pesos por litro, situándolos por debajo de la gasolina en Metro Manila y otras ciudades.