Un total de 425 de las 14,485 gasolineras del país cerraron temporalmente al 27 de marzo debido a la crisis de combustible desencadenada por la guerra en Irán, según la Policía Nacional de Filipinas. La Región Administrativa de La Cordillera registró la cifra más alta con 79 cierres, mientras que el presidente Ferdinand Marcos Jr. declaró el estado de emergencia energética nacional.
Al 27 de marzo, 425 de las 14,485 gasolineras del país permanecían cerradas temporalmente debido a la escasez de combustible, lo que representa el 2.93%, según la Policía Nacional de Filipinas (PNP). La Región Administrativa de La Cordillera (CAR) registró la cifra más alta con 79 cierres: Kalinga con 26, Benguet 18, Mountain Province 15, Ifugao 12, Abra 6 y la ciudad de Baguio con 2. Le siguieron Luzón Central con 46 y Visayas Oriental con 44. En términos porcentuales, CAR fue la región más afectada con un 14.4%.
El presidente Ferdinand Marcos Jr. firmó la Orden Ejecutiva N.º 110 el 24 de marzo, declarando el estado de emergencia energética nacional debido a la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán. Asimismo, firmó la Ley de la República N.º 12316, que otorga poderes de emergencia para suspender y reducir los impuestos especiales sobre el combustible.
En Baguio, las estaciones impusieron límites de compra de 20 litros por transacción, lo que provocó largas filas de jeepneys. El alcalde Benjamin Magalong señaló que la ciudad priorizará a sectores esenciales como hospitales y vehículos de transporte público, advirtiendo que la emergencia podría prolongarse durante semanas.
El conductor de jeepney Jun Gomez, de La Trinidad, Benguet, declaró: “Si solo nos permiten 20 litros, debes elegir cuántos viajes haces. No alcanzas a recuperar lo invertido”.
Mientras tanto, los precios mayoristas de las verduras en Benguet cayeron: las judías verdes bajaron de 80-85 pesos por kilo el 20 de marzo a 20-25 pesos el 27 de marzo. Un agricultor de Atok comentó: “Los precios bajan, pero la gasolina sube. Aún necesitamos vender nuestros productos aunque el margen de ganancia sea pequeño”.
El jefe de la PNP, el general de policía Jose Melencio Nartatez Jr., ordenó supervisar a los minoristas de GLP para evitar el acaparamiento y la manipulación de precios.