La Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil ha hallado los restos óseos de Francisca Cadenas, desaparecida desde mayo de 2017 en Hornachos (Badajoz), enterrados en el patio de sus vecinos Julián y Manuel González. Julián confesó el asesinato alegando un arrebato de ira tras una discusión por consumo de cocaína. Los hermanos están en prisión provisional por homicidio y detención ilegal.
Francisca Cadenas, de 59 años, desapareció el 9 de mayo de 2017 en Hornachos, una localidad de 3.400 habitantes en Badajoz. Nueve años después, el 16 de marzo de 2026, la UCO localizó sus restos óseos en un pozo bajo el suelo del patio trasero de la casa de sus vecinos, Julián González (52) y Manuel González (57), a menos de 30 metros de su domicilio. El cadáver presentaba traumatismos en el cráneo, cuello y costillas fracturadas, hueso hioides roto —indicador de estrangulamiento—, había sido desmembrado y estaba semidesnudo, cubierto con cemento, baldosas, macetas y una lavadora, según el informe preliminar de autopsia y fuentes de la investigación citadas por EL PAÍS y EL MUNDO. La jueza ordenó prisión provisional sin fianza por asesinato y privación de libertad, sin imputar por ahora agresión sexual pese a que las escuchas revelan la obsesión sexual de Julián con la víctima, según la UCO y eldiario.es. En su declaración judicial, Julián relató que Francisca entró en su casa por una puerta entornada, le vio consumiendo cocaína mientras preguntaba por su tío enfermo, discutieron y la golpeó en un 'arrebato de ira' hasta matarla 'instantáneamente'. Aseguró que su hermano Manuel estaba en el hospital de Mérida cuidando a su padre y no participó, negando su implicación en el crimen. Tras el suceso, Julián intentó mover el cadáver pero desistió por la actividad callejera; lo escondió en la casa, recibiendo visitas de la Guardia Civil sin ser detectado, hasta enterrarlo bajo el patio al día siguiente. Escuchas de febrero de 2025 captaron comentarios de Julián sobre las 'zonas íntimas' de Francisca, como 'Estaba buena, ¿eh?', y su preocupación por 'esa esquina me da muy mala espina', la pista clave para el registro. El letrado José Duarte atribuye el ocultamiento al 'pánico' por la reacción del pueblo, descartando un móvil sexual ya que no aparece en el auto judicial.