Ángel García Colín, destacado gestor de medios en el Grupo Prisa, falleció este sábado en Madrid a los 66 años por un cáncer. Conocido por su humor y afabilidad, impulsó la gestión de periódicos regionales durante tres décadas. Su carrera combinó periodismo y administración con un enfoque colaborativo y eficaz.
Ángel García Colín, nacido en 1959 en Durango pero originario de Cistierna (León), se graduó en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco y obtuvo un doctorado en la Complutense de Madrid. Su trayectoria profesional se centró en la publicidad, la mercadotecnia y la gerencia de medios, siempre con un toque periodístico que le permitía equilibrar las necesidades editoriales y comerciales.
Desde 1992, trabajó en cabeceras del Grupo Prisa como EL PAÍS, As y Cinco Días. Fue pieza clave en la creación de Gestión de Medios Impresos (GMI) en 1999, que gestionaba diarios como El Correo de Andalucía, Odiel, Jaén, El Día de Valladolid y, más tarde, periódicos bolivianos como La Razón y Extra. Paralelamente, en Gestión de Medios de Prensa, coordinó colaboraciones con editores de periódicos regionales como Canarias 7, El Punt y Diario de Noticias de Navarra, produciendo suplementos innovadores como La Mirada.
Antes de unirse a Prisa, desde 1987 laboró en Prensa Española (hoy Vocento, editora de ABC) y en la Editorial Católica, que publicaba el diario Ya. En Prisa, ocupó cargos como director gerente de Gerencia de Medios (GDM), la primera central publicitaria multimedia de España, director general de GMI y de PRISA Revistas, y director de Relaciones Institucionales y Comercial de PRISA Noticias. Tras dejar el grupo en 2021, fue vicepresidente de Radio Televisión de Castilla y León (RTVCyL).
En lo personal, García Colín disfrutaba de la vida con su esposa Montse y su hijo Guillermo. Sus colegas lo recuerdan por su sonrisa frecuente, su calva tempranera y su habilidad para repetir chistes sin perder gracia. 'Jamás levantaba la voz, evadía las discusiones con ironías', se destaca en su obituario. Profesionalmente, era eficaz: montó El Día de Valladolid en tres semanas y fomentaba un buen ambiente laboral. La palabra 'afable' parece inventada para él, un ejecutivo soñado por muchos periodistas.