Anne Hidalgo, alcaldesa de París desde 2014, dejará el cargo en marzo tras dos mandatos. Entró en política en 2001 como primera adjunta de Bertrand Delanoë y ha demostrado tenacidad frente a las oposiciones. Su historial, entrelazado con el de su predecesor, divide opiniones entre elogios por su compromiso ambiental y críticas a sus enfoques.
Anne Hidalgo se unió al Consejo de París en 2001, tras la elección de Bertrand Delanoë. Nombrada primera adjunta de inmediato, ocupó el cargo hasta 2014, cuando sucedió a su mentor como alcaldesa de la capital. Durante sus dos mandatos, la socialista demostró una notable determinación, a pesar de intensas oposiciones políticas y obstáculos legales. nnSus partidarios la retratan como la alcaldesa más valiente que París ha tenido nunca, impulsada por firmes convicciones. Elogian su determinación para limitar los coches y reducir la contaminación, con el objetivo de hacer la ciudad más verde y respirable. Por el contrario, los críticos la tildan de impostora, acusándola de incompetencia ocultada tras tácticas autoritarias. Critican sus políticas, en parte heredadas de la era Delanoë, por resultados decepcionantes prolongados sin nuevos enfoques. nnLa realidad parece equilibrada entre estas visiones. Al dejar el Ayuntamiento en marzo, Hidalgo concluye no solo dos mandatos, sino un cuarto de siglo en la política parisina. Su legado está estrechamente entrelazado con el de Delanoë. De manera similar, Emmanuel Grégoire, su primer adjunto de 2018 a 2024 y candidato socialista para la unión de izquierdas (excluyendo La France insoumise), lucha por desvincularse de esta herencia en su campaña.