El gobierno argentino firmó un acuerdo de comercio e inversiones recíprocos con Estados Unidos, considerado un primer paso hacia un posible tratado de libre comercio. La medida, firmada en Washington, eliminará aranceles en miles de productos y ampliará el cupo de exportación de carne vacuna a 100.000 toneladas anuales. Autoridades celebraron el entendimiento como un avance en la inserción internacional del país.
El 6 de febrero de 2026, el canciller argentino Pablo Quirno y el representante comercial de Estados Unidos Jamieson Greer firmaron en Washington el Acuerdo de Comercio e Inversiones Recíprocos entre Argentina y Estados Unidos. Este convenio, anunciado como un marco estratégico para profundizar la relación bilateral, establece la eliminación de aranceles por parte de Estados Unidos en 1.675 productos argentinos, lo que podría generar exportaciones adicionales por unos 1.013 millones de dólares, más 800 millones de dólares provenientes del sector cárnico.
Un día después, el presidente Donald Trump firmó un decreto ejecutivo que eleva el cupo anual de importación de carne vacuna argentina de 20.000 a 100.000 toneladas, enfocado en recortes magros para carne molida. La medida, justificada por la crisis ganadera en Estados Unidos debido a sequías, incendios y plagas que redujeron el stock a 94,2 millones de cabezas en julio de 2025, se implementará en cuatro tramos trimestrales de 20.000 toneladas cada uno. El canciller Quirno describió el acuerdo como 'el primer paso que nos va a llevar a discusiones para un Tratado de Libre Comercio en el futuro, que va a ratificar y profundizar este acuerdo'.
El gobierno planea enviar el texto al Congreso argentino en marzo para su ratificación durante las sesiones ordinarias, aunque implementará algunos capítulos administrativamente para mostrar resultados rápidos. La Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina (AmCham) celebró el pacto, destacando que alinea normas argentinas con estándares internacionales en comercio, inversiones, propiedad intelectual y economía digital, y genera previsibilidad y seguridad jurídica para atraer inversiones. Sectores impactados incluyen agroindustria (carnes, lácteos, vinos), automotriz, energía (litio, cobre), farmacéutica y digital.
Sin embargo, críticos como el analista Alejandro Olmos Gaona lo ven como una 'claudicación' que abandona la tradición de autonomía diplomática argentina, citando precedentes históricos como la doctrina Drago y posiciones de Roque Sáenz Peña. El jefe de Gabinete Manuel Adorni ironizó: 'Pasamos de firmar un pacto con Irán a firmar un convenio con la primera potencia mundial'. Tras el anuncio, bonos y acciones argentinas rebotaron, con el riesgo país en 512 puntos básicos.
El acuerdo posiciona a Argentina como el primer país de la región en firmar este tipo de instrumento con Washington, alineándose geopolíticamente bajo principios occidentales.