La justicia de Río de Janeiro revocó la prisión preventiva de Agostina Páez, la abogada argentina de 29 años acusada de injuria racial, permitiendo su liberación con tobillera electrónica. Aunque ya no está detenida, no podrá regresar a Argentina por ahora mientras continúa el proceso judicial. Su familia expresó temor por su seguridad tras incidentes recientes.
Agostina Páez, una abogada argentina de 29 años, fue liberada de prisión el 6 de febrero de 2026 en Río de Janeiro, Brasil, tras la revocación de su prisión preventiva por injuria racial. El incidente que originó la denuncia ocurrió el 14 de enero, cuando Páez, de vacaciones con amigas, realizó gestos y expresiones racistas contra empleados de un bar en la ciudad carioca. Inicialmente, se le retuvo el pasaporte y se le impuso una tobillera electrónica para monitoreo, aunque el documento fue devuelto posteriormente. Sin embargo, la prohibición de abandonar Brasil se mantuvo vigente.
A menos de 48 horas de que el Ministerio Público Fiscal solicitara su detención por riesgo de fuga, las autoridades judiciales aceptaron un planteo de su defensa y ordenaron su excarcelación alrededor de las 16:30 hora argentina. Páez había sido trasladada a una comisaría desde el mediodía y completó trámites administrativos para recuperar la libertad. El juez Orlando Eliazaro Feitosa, del Tribunal de Justicia de la Comarca de Río de Janeiro, supervisa el caso, que prevé penas de dos a cinco años de prisión sin fianza.
Su abogado, Sebastián Robles, argumentó que Páez se sometió al proceso desde el inicio, cumplió todas las medidas y no representaba riesgo procesal. "Agostina se sometió al debido proceso desde el primer momento, cumplió con todas las medidas impuestas y nunca intentó fugarse", afirmó Robles. La defensa cuestiona la detención y presentó un hábeas corpus para permitir su regreso a Argentina, pedido rechazado previamente.
La situación se agravó recientemente por un incidente en su departamento, donde tres personas ingresaron sin autorización, lo que la obligó a mudarse por seguridad. Su padre, Mariano Páez, relató: “Está aterrada, tiene mucho miedo” y “Temí por su vida”. La familia evalúa viajar a Brasil ante amenazas recibidas y su estado emocional. La Embajada argentina ofrece asistencia consular, pero no interviene judicialmente. No hay antecedentes de condena a extranjeros por este delito en Brasil, según Robles.