El abogado argentino Germán Giuliani, detenido en Venezuela desde mayo de 2025, grabó un video poco después de su arresto en el que niega acusaciones de terrorismo y narcotráfico, y expresa temor por su vida. El material, difundido recientemente, muestra su desesperación y pedido de ayuda a la diplomacia argentina y organismos internacionales. Su esposa, Virginia Rivero, confirmó la autenticidad del video y renovó el reclamo por su liberación.
Germán Giuliani llegó a Venezuela el 5 de abril de 2025 por motivos laborales y comerciales. Días antes de su detención, su familia reportó un clima de hostigamiento, con exigencias de mostrar pasaporte y celular para compras en tiendas. Fue arrestado en mayo de 2025 en Caracas, acusado por las autoridades venezolanas de terrorismo, narcotráfico y mercenarismo. Permaneció siete meses en un pequeño comando en Caracas, confinado en una celda sin salir, excepto para una audiencia que no prosperó.
El 21 de diciembre de 2025, fue trasladado al Centro Penitenciario Yare II, en el módulo 2, donde comparte celda con presos políticos extranjeros. El 16 de enero de 2026, pudo hacer una llamada de dos minutos a su familia, informando su ubicación.
Un video grabado aproximadamente una semana después de su detención comenzó a circular el 24 de enero de 2026, difundido por el canal TN y compartido vía Instagram en la cuenta 'Justicia para Giuliani', creada por sus hermanas. En el mensaje, Giuliani aparece visiblemente afectado: “Hago este video porque temo por mi vida, temo que no salga de esta. Estoy acá encerrado en un lugar de Venezuela. Hace ya más de una semana me tienen acá incomunicado. No soy ningún terrorista ni hablo de política”. Dirigiéndose a su esposa Virginia y sus tres hijos, dijo: “Virginia, te estoy hablando a vos. Y a mis hijos, no sé si espero volverlos a ver”.
Como abogado, enfatizó: “Conozco mis derechos, pero siento que no tengo ninguno”. Pidió intervención: “Necesito a la diplomacia de Argentina. Necesito a los organismos internacionales, apelo a que se sepa esto, no solo por mí sino para que no pase a otras personas”. Su esposa, Virginia Rivero, lo recibió de forma anónima y lo describió como impactante: “No podés creer esas cosas”. Rivero participó en un reclamo en la Nunciatura Apostólica en Buenos Aires, buscando intervención del Vaticano para liberar a Giuliani y otros presos políticos. Desmintió versiones oficiales, como la de Diosdado Cabello, que alegó detención en altamar por vínculos con un serbio.