La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, anunció una ley de amnistía general para presos políticos, reavivando esperanzas entre familiares que acampan frente a las cárceles. Sin embargo, persiste la cautela debido a la lentitud en las excarcelaciones y contradicciones en las cifras de liberaciones. La medida se enmarca en la transición post-captura de Nicolás Maduro, con avances diplomáticos de Estados Unidos.
El viernes 30 de enero de 2026, Delcy Rodríguez, presidenta encargada de Venezuela, impulsó una ley de amnistía general durante la apertura del año judicial en el Tribunal Supremo de Justicia. La iniciativa busca cerrar procesos penales por motivos políticos desde 1999 hasta la actualidad, excluyendo delitos como homicidios, narcotráfico y violaciones a derechos humanos. "Anuncio una ley de amnistía general para favorecer la convivencia nacional", declaró Rodríguez, pidiendo evitar venganzas o revanchas.
Familiares de presos políticos, incluyendo argentinos como Nahuel Gallo (detenido el 8 de diciembre de 2024) y Germán Giuliani (arrestado en mayo de 2025), mantienen vigilias frente a prisiones como Rodeo I y Yare II. María Alexandra Gómez, esposa de Gallo, expresó cautela: "Hasta ahora va todo muy lento", y relató restricciones para entregar artículos de higiene. Virginia Rivero, pareja de Giuliani, exigió inclusión de todos los detenidos, mientras Vanessa Giuliani denunció condiciones críticas, como falta de comida y deterioro físico entre más de 60 extranjeros y venezolanos inocentes.
Organizaciones estiman unas 300 excarcelaciones confirmadas desde la captura de Maduro hace un mes, aunque el gobierno afirma más de 600 y una fuente menciona 831 desde diciembre; persisten cerca de 800 detenidos por razones políticas. María Corina Machado celebró la medida como "un camino irreversible hacia la democracia", atribuida a presiones de Estados Unidos, pero advirtió sobre la estructura criminal remanente: "Hemos vivido 27 años de represión brutal".
En paralelo, Rodríguez ordenó el cierre de El Helicoide, centro de detenciones asociado a torturas, para reconvertirlo en un complejo cultural y social. La Casa Blanca confirmó la liberación de todos los ciudadanos estadounidenses detenidos. Ese sábado, la diplomática Laura Dogu llegó a Caracas para reabrir la misión de EE.UU., marcando la normalización bilateral tras años de tensiones.