La abogada argentina Agostina Páez, de 29 años, denunció maltratos por parte de un policía durante su proceso judicial en Brasil por injuria racial. Tras reunirse con el cónsul argentino en Río de Janeiro, negó cualquier intención racista y expresó su deseo de regresar a Argentina. Permanecer bajo restricciones, incluyendo una tobillera electrónica, mientras continúa el caso.
Agostina Páez, una abogada argentina de 29 años, fue detenida en Brasil el 14 de enero tras ser grabada realizando gestos considerados discriminatorios hacia empleados de un bar en Ipanema, Río de Janeiro. La Policía Civil cerró la investigación el 23 de enero basándose en el video, imputándola por injuria racial, un delito grave en el sistema penal brasileño que conlleva penas de dos a cinco años de prisión. Páez negó cualquier intención de discriminación, describiendo el incidente como una 'reacción emocional'. 'No tuve intención de discriminar, ni mucho menos de ser racista porque soy argentina y abogada', afirmó en declaraciones televisivas.
Tras una breve detención preventiva el viernes, que fue revocada horas después, Páez permanece en libertad controlada con una tobillera electrónica. No puede salir del país y debe presentarse mensualmente ante los tribunales entre el 1 y el 10 de cada mes. Su defensa presentó una contradenuncia por provocación previa, basada en otra grabación donde un mozo la insulta.
En una reunión con el cónsul argentino Jorge Enrique Perrén, Páez denunció que, aunque la mayoría de los policías la trató bien, uno en particular la maltrató y puso trabas en el proceso. 'Hay un policía que me hizo padecer. No sólo es lo que pasó ese día, sino todo lo que viene después', relató. También expresó angustia por la filtración de su dirección, que la obligó a mudarse por temor a represalias, y por el uso de su imagen en campañas públicas contra el racismo, lo que considera humillante. 'No entiendo por qué hicieron el spot con mi imagen. Me están usando de ejemplo', dijo.
Páez se reunió con su familia en Río, incluyendo a su padre Mariano, quien se quedará para apoyarla. Insiste en regresar a Argentina para seguir el proceso desde casa, destacando que no hay antecedentes de condenas a extranjeros por este delito. El cónsul recomendó contratar un abogado particular local para agilizar los plazos.