La oficina del Ministerio de Asuntos Exteriores de China en Hong Kong convocó el viernes a la cónsul general de Estados Unidos, Julie Eadeh, para protestar por una alerta de seguridad emitida por el consulado estadounidense sobre los cambios en la ley de seguridad nacional de Hong Kong. La alerta informaba a los estadounidenses de que negarse a proporcionar a la policía las contraseñas de los teléfonos inteligentes o el acceso a descifrado durante las investigaciones de seguridad nacional constituye ahora un delito penal. Pekín expresó su fuerte insatisfacción e instó a Estados Unidos a dejar de interferir en los asuntos internos de Hong Kong y China.
La oficina del Ministerio de Asuntos Exteriores de China en Hong Kong anunció el sábado que su comisionado, Cui Jianchun, había convocado a la cónsul general de Estados Unidos, Julie Eadeh, el día anterior para presentar "representaciones solemnes" sobre la "supuesta 'alerta de seguridad'" del consulado respecto a las recientes enmiendas a la ley de seguridad nacional de Hong Kong. La alerta advertía a los ciudadanos estadounidenses en Hong Kong de que ahora es un delito penal negarse a proporcionar a la policía local las contraseñas o el acceso de descifrado a dispositivos electrónicos personales, incluidos teléfonos móviles y computadoras portátiles, durante las investigaciones de seguridad nacional. "El comisionado Cui expresó su fuerte insatisfacción y firme oposición, instando a la parte estadounidense a cesar de inmediato cualquier forma de interferencia en los asuntos de Hong Kong y en los asuntos internos de China", rezaba el comunicado. El South China Morning Post se ha puesto en contacto con el consulado estadounidense para solicitar comentarios. La respuesta pone de relieve las continuas tensiones entre China y Estados Unidos sobre las cuestiones de Hong Kong.