El presidente de operaciones de baloncesto de los Boston Celtics, Brad Stevens, llevó a cabo una conferencia de prensa el lunes junto al propietario Bill Chisholm para abordar el traspaso realizado la semana pasada que envió a Jaylen Brown a los Philadelphia 76ers. El acuerdo trajo de vuelta a Paul George junto con dos selecciones de primera ronda y dos de segunda ronda. Stevens enfatizó que el equipo no estaba presente para defender la decisión.
Stevens habló durante más de 40 minutos y citó repetidamente la necesidad de mantener opciones mediante activos de draft futuros. Señaló la asignación salarial previa del equipo, destacando que el 70 por ciento se habría destinado a Brown y Jayson Tatum esta temporada. El ejecutivo añadió que la estructura permite una mayor flexibilidad después de un máximo de dos temporadas con el contrato de George.
Brown acababa de terminar el mejor año de su carrera, el cual incluyó selecciones para el All-Star y el segundo equipo All-NBA, mientras lideraba a los Celtics hacia el segundo puesto de la Conferencia Este. George, quien cumplió 36 años, tiene un historial de lesiones más extenso y solo disputó 37 partidos la temporada pasada. Stevens confesó que perdió el sueño ante la reacción de los aficionados que visten la camiseta de Brown.
El intercambio envió a Brown a un rival de larga data, y Stevens reconoció que una oferta idéntica de un equipo de la Conferencia Oeste habría sido preferible. Expresó su pesar en caso de que Brown se sintiera irrespetado y dijo que espera hablar con el jugador en el futuro.