Pekín ha recibido esta semana visitas de alto nivel de Uruguay y Cuba, prometiendo apoyo continuo a La Habana en medio de dificultades económicas. Esta iniciativa diplomática contrasta fuertemente con las disputas en curso sobre puertos en Panamá. Estas movidas se producen mientras EE.UU. busca expandir su influencia en América Latina.
El presidente uruguayo Yamandu Orsi fue el primer líder regional en visitar China desde el asalto de EE.UU. a Venezuela a principios de enero, seguido por la llegada a Pekín del ministro de Exteriores cubano Bruno Rodríguez Parrilla, lo que convierte a Cuba en el segundo país latinoamericano en enviar un alto funcionario esta semana. El ministro de Exteriores chino Wang Yi se reunió con Rodríguez el jueves, declarando que Pekín continuaría brindando apoyo y asistencia a La Habana “dentro de sus posibilidades”. El Ministerio de Exteriores chino citó a Wang diciendo: «China apoya firmemente a Cuba en la salvaguarda de su soberanía y seguridad nacionales, se opone a la interferencia externa irracional y rechaza la privación del derecho de los cubanos a la supervivencia y al desarrollo». Añadió: «Estamos dispuestos a seguir brindando apoyo y asistencia dentro de nuestras posibilidades, y a consolidar y desarrollar aún más las amistosas relaciones entre nuestros dos países». Los esfuerzos de Pekín por cortejar a altos funcionarios latinoamericanos contrastan marcadamente con su posición más dura respecto a Panamá, donde está envuelto en una disputa por dos puertos estratégicos vinculados a CK Hutchison Holdings, una empresa con sede en Hong Kong. Este empuje diplomático se produce mientras Washington busca extender su alcance en América Latina, incluyendo acciones contra Venezuela. Las promesas de Pekín destacan su compromiso con el apoyo a aliados en la región.