El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, compareció ante la prensa nacional e internacional para abordar temas urgentes como el bloqueo energético de Estados Unidos, las relaciones con Venezuela y la posibilidad de diálogo bilateral. Enfatizó la resistencia cubana ante las presiones imperiales y la solidaridad internacional recibida. Reafirmó que Cuba no está sola en esta crisis.
Miguel Díaz-Canel Bermúdez, primer secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y presidente de la República, respondió a interrogantes sobre la compleja realidad cubana, agravada por la agresión militar de Estados Unidos contra Venezuela y el reciente bloqueo petrolero contra la isla.
En su intervención, rechazó las teorías estadounidenses de colapso en Cuba como intentos de derrocar la Revolución mediante asfixia económica y agresión militar. Citó al presidente de EE.UU.: 'Dijeron que habían aplicado toda la presión posible contra Cuba, reconociendo así que no hay un estado fallido, sino un estado que ha enfrentado, con gran resistencia, la máxima presión económica de la potencia hegemónica mundial'.
Sobre Venezuela, Díaz-Canel aclaró que la relación no es de dependencia, sino de colaboración solidaria iniciada hace más de 25 años con el Acuerdo de Cooperación Integral. Cubre áreas como energía, educación, salud e industria, dando lugar a la ALBA-TCP y Petrocaribe. El intercambio de servicios médicos por combustible ha sido clave, aunque afectado por sanciones y el bloqueo naval reciente que impide envíos de petróleo.
'La relación con Venezuela no se reduce a un intercambio de bienes y servicios; es de cooperación e integración como países hermanos', afirmó.
Respecto a la solidaridad internacional, mencionó apoyo inmediato de Rusia, China y otros tras el anuncio del bloqueo energético. 'Cuba no está sola; hay gobiernos e instituciones dispuestos a colaborar, aunque el enemigo persigue cada vía', aseguró.
Díaz-Canel urgió al mundo a defender el multilateralismo contra la subyugación por la fuerza, destacando una guerra ideológica, cultural y mediática de EE.UU. Instó al Sur Global a coordinar acciones a través de bloques como BRICS y el Movimiento de Países No Alineados.
Finalmente, reiteró la apertura cubana al diálogo con Estados Unidos sin presiones ni precondiciones, en igualdad y respeto a la soberanía, sobre temas como migración, seguridad y medio ambiente. Esta posición, heredada de Fidel Castro y Raúl Castro, busca relaciones civilizadas beneficiosas para ambos pueblos.