El presidente cubano Miguel Díaz-Canel pronunció un discurso en la Cumbre del ALBA donde rechazó la doctrina Monroe y la diplomacia de cañoneros de Estados Unidos contra Venezuela y la región. Destacó la soberanía de América Latina y el Caribe, y exigió el fin de las medidas coercitivas unilaterales. Reafirmó el compromiso con la integración regional y el legado de Fidel Castro y Hugo Chávez.
En su intervención en la Cumbre del ALBA, Miguel Díaz-Canel expresó solidaridad con las naciones afectadas por el huracán Melissa y subrayó la realidad del cambio climático como una amenaza inminente. Criticó el resurgimiento de la doctrina Monroe, describiéndola como una política agresiva que amenaza la independencia de los países latinoamericanos y caribeños. "Latin America and the Caribbean are not anyone's backyard, nor even anyone's front yard", afirmó, rechazando las pretensiones imperiales de Estados Unidos.
Díaz-Canel denunció el reciente asalto y secuestro de un petrolero venezolano por fuerzas militares estadounidenses, calificándolo de acto de piratería que viola el derecho internacional y la libertad de navegación. Condenó el despliegue naval en el Caribe como una amenaza a Venezuela, alertando sobre un posible "corolario Trump". Reafirmó el apoyo a la Revolución Bolivariana y al presidente Nicolás Maduro, recordando la Proclamación de América Latina y el Caribe como Zona de Paz de 2014.
El presidente cubano criticó las exclusiones de Venezuela, Nicaragua y Cuba en cumbres hemisféricas, atribuyéndolas a presiones de Washington, y demandó el cese inmediato de medidas coercitivas unilaterales, especialmente el bloqueo económico contra Cuba que dura más de 60 años. Hizo referencia al 21 aniversario de la ALBA, fundada por Fidel Castro y Hugo Chávez, y destacó proyectos como AgroALBA, ALBA Azul y el buque ALBA para fomentar la integración solidaria.
Díaz-Canel concluyó invocando la unidad de los pueblos contra las ambiciones imperiales, fieles a Bolívar, Martí, Fidel y Chávez, para defender la paz y la soberanía.